viernes, octubre 24, 2008

Internet y tu cerebro

En días recientes se publicaron en México algunas notas de prensa sobre estudios que muestran que el uso de Internet "aumenta la inteligencia"; otro tanto sucede hoy, con notas que reproducen la afirmación de Larry Page, uno de los fundadores de Google, de que el acceso a la información hace a la gente más inteligente. Para ir un poco más a fondo en el tema recomiendo un artículo de Gary Small y Gigi Morgan, "Meet your iBrain", en la revista Scientific American - Mind (requiere suscripción), que describe las investigaciones de Small y un panorama más amplio.

Los hallazgos de Small se basan en comparar estudios de MRI (imágenes de resonancia magnética nuclear) del cerebro en activo de sujetos de dos grupos, uno de personas expertas en el uso de Google para búsquedas de información en Internet y otro, comparable socialmente, de personas de más de 50 años de edad que no lo eran al inicio del experimento. Comparando las imágenes al principio y al final del estudio, Small encuentra que ambos grupos de sujetos tienen iguales habilidades para leer libros e iguales rutas neuronales para hacerlo al empezar el estudio, pero los novatos en el uso de Internet no cuentan con las rutas neuronales desarrolladas para el uso de Internet y los expertos sí.

Lo que es muy notable es que en sólo cinco días de entrenamiento, los sujetos que no usaban Internet desarrollan las rutas neuronales para hacerlo. Así se concluye que sí hay una habilidad diferente en el uso de Internet, y que ésta puede ser desarrollada en un corto plazo (me pregunto si esto implica que "no es para tanto", es decir, que esta habilidad no es muy sofisticada o compleja).

Small y Vorgan continúan el artículo con más información y reflexiones: la conectividad constante y la agilidad con que se usa Internet son parte del estado de "atención parcial continua" que había sido descrito hace una década por Linda Stone, y, además de los riesgos usuales de desconexión social y pérdidad de habilidades para la interacción interpersonal, hacen dos notas que encuentro novedosas:

1. la atención parcial continua crea un estado de estrés aumentado sobre el cerebro, que eventualmente produce fatiga ("burnout") medible, que a su vez es posible contrarrestar mediante siestas y un aumento en la variedad de las tareas;

2. el estado de conectividad constante contiene un sentido de crisis permanente, una alerta constante, que alimenta el ego y la autoestima. Esta autoestima es biológicamente útil porque protegee algunas zonas del cerebro (el hipocampo), pero no es posible sostenerla permanentemente. Cuando este esfuerzo fatiga al cerebro, produce una especie de "neblina digital" que puede convertirse en una nueva epidemia. Otro burnout y otra siesta; otra alteración fisiológica con la que estamos contendiendo.

El final del artículo es más bien optimista, al sugerir que es posible impulsar un desarrollo balanceado de las nuevas y viejas habilidades de nuestro más querido kilo y medio de masa encefálica. Más lecturas en el sitio promocional de Gary Small, que algunos encontrarán desagradablemente comercial.

2 comentarios:

  1. Hola,
    Tu post esta muy interesante. No estoy muy seguro sobre el hecho de que el acceso al internet haga a la gente mas "inteligente" en si, pero estoy seguro que si permite tomar mejores decisiones dado que tienen acceso a mas informacion.
    Creo que el internet es hoy parte fundamental de nuestra sociedad y ha permitido un avance significativo en el conocimiento de nuestro mundo y culturas.
    Me gustaria que mas gente leyera tu post asi que lo puse como una noticia en notitu.com:

    http://notitu.com/noticias/179

    Saludos cordiales!

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  2. En realidad cualquier actividad que se compare entre un sujeto entrenado y un sujeto no-entrenado en un MRI dirá que el entrenado tiene mayor número de conexiones

    De manera que este artículo es independiente al internet y a la inteligencia (la inteligencia no es sólo función del número de conexiones neuronales). Por ejemplo de haber tenido MRI en 1890 se hubiera demostrado que manejar un coche hacía a la gente más inteligente.

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