Reproduzco aquí el texto que remití a la delegación mexicana ante la Conferencia Mundial sobre las Telecomunicaciones Internacionales o World Conference on International Telecommunications. Abierta a comentarios. Refleja exclusivamente opiniones personales. Agradezco a quienes han contribuido a formar mi opinión y los/las/les eximo de responsabilidad.
Estimados amigos en la delegación mexicana a WCIT:
escribo animado por la lectura de algunas de sus intervenciones en
WCIT, que he podido ver en las transcripciones. He tratado de
informarme por todos los medios posibles, incluido por supuesto el
comunicado de la COFETEL, del estado que guarda la conferencia,
especialmente en la temática que guardan los comentarios que hicimos
desde ISOC Mëxico, los expresados en reuniones de consulta en la SCT,
y la recomendación del Consejo Consultivo de la COFETEL.
Veo con preocupación que se presenta (sin versión oficial todavía, al
parecer) una supuesta propuesta "de compromiso" por parte de los
Emiratos Árabes Unidos y otros países. Diversos colegas presentes
señalan además que delegaciones como la de Rusia hacen un intenso
cabildeo por esta propuesta.
En lo que puedo observar, la propuesta no puede ser considerada "de
compromiso" por lo ya señalado, su carácter extremo. Ojalá sea posible
salir de esa trampa retórica o denunciarla.
Además, literalmente no tiene una palabra sana. Punto por punto es
inaceptable, y en paquete es peor que la suma de sus partes. Ni el
concepto de "Internet nacional" ni ninguno de sus temas deben pasar al
RTI.
Observo también que la Conferencia discute temas como spam, que Uds.
señalaron se opondrán a que sea tema de la misma. Ojalá con
expresiones como la mía se fortalezcan Uds. para rechazar no sólo el
tema en la Conferencia, sino su remisión a eventos posteriores y a
grupos de trabajo, grupos de estudio, o comités de cualquier tipo.
También observo que el tema de seguridad sigue presente y que se le ha
tratado de reformular con términos como "resiliencia" o "robustez".
Como Uds. saben, tuve el honor de presidir el Grupo de Trabajo que
investigó el cumplimiento de las obligaciones de ICANN sobre la
estabilidad, seguridad y resiliencia/robustez del DNS, uno de los
subsistemas de Internet. Antes, pero sobre todo durante y después de
esa experiencia, he quedado convencido de que la comunidad de Internet
- innovadores, operadores, usuarios, etc. - cuenta con mecanismos
avanzados para proveer y mejorar constantemente estas variables.
Además dichos mecanismos cumplen con los requerimientos participativos
"multistakeholder" demandados por la Cumbre Mundial sobre la Sociedad
de la Información en materia de Gobernanza de Internet, como no es el
caso para la UIT y en especial la CMTI.
Por ello también apelo a que Uds. contribuyan a rechazar este tema -
más allá de la capa física - en el RTI y la CMTI. Añado que la capa
física es un elemento de fragilidad (lo opuesto de resiliencia) en
aquellos países que no cuentan con suficiente diversidad física,
geográfica, tecnológica e institucional en sus enlaces de
telecomunicaciones al extranjero. Los incidentes de grandes
interrupciones de comunicaciones internacionales, de naturaleza
accidental, se repiten con gran efecto en esas condiciones, trátese de
cortes por maquinaria o barcos, o bien de actividad humana más
discreta pero igualmente letal, como el reciente incidente ocasionado
por una anciana con una pala en la república de Georgia.
Me refiero finalmente a la transparencia, rendición de cuentas y
participación en la propia CMTI y en la UIT en general. Ojalá puedan
Uds. estudiar la carta que organizaciones de la sociedad civil han
enviado al Secretario General de la UIT y, en su caso, asociarse con
las posiciones allí expresadas. El mito o al menos media verdad de que
la Conferencia es participativa y está abierta debe ser dilucidado y
abandonado.
Quedo como siempre a sus órdenes.
Alejandro PIsanty
blog by Alejandro Pisanty. If I can sustain the effort I'll touch on IT in education, Internet Governance, UNAM projects, university rankings, ICANN, and a subject or two more. Español: blog sobre tecnologías de la información en educación, gobernanza de Internet, proyectos en la UNAM, "rankings" (clasificaciones) de Universidades,ICANN y un par de temas más - si puedo sostener el esfuerzo.
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lunes, diciembre 10, 2012
martes, noviembre 24, 2009
Retobos de una empresa contra la conectividad pública
En un texto publicado el día de hoy en el Diario Reforma, el Lic. Javier Tejado Dondé,funcionario de Televisa con una larga trayectoria de expresión pública e intervención en asuntos públicos,y bajo el provocador título "¿Un nuevo Telmex Estatal?" publica lo siguiente:
"El Gobierno federal a través de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) está impulsando, en coordinación con gobiernos estatales y municipales, una "agenda de conectividad" para acceder con servicios de banda ancha al 80 por ciento del sistema educativo del País (primarias, secundarias, telesecundarias y preparatorias) y al 100 por ciento del Sistema de Salud (hospitales), así como a todos los Centros Comunitarios Digitales, en los próximos 4 años.
Para lograr lo anterior está buscando crear una nueva red con cobertura en todo el territorio nacional. Para ello, la SCT y los gobiernos estatales aportarían alrededor de 310 millones de dólares a un fideicomiso, además de utilizar fibra instalada de la Comisión Federal de Electricidad y 50 megahertz de la banda de los 3.3 GHz que le fueron reservados a la SCT por la Cofetel en agosto de 2008, mismos que también tienen un valor económico intrínseco (se estima que, al no licitarse estas frecuencias, el Estado dejará de recibir alrededor de 65 millones de dólares anuales).
Estos cuantiosos recursos contribuirán a conformar lo que la SCT denomina como La Red de Educación e Investigación (RNEI) y 32 Redes Estatales de Educación, Salud y Gobierno. Sin embargo, si bien es indispensable abatir la brecha digital que hay en el País, parecería que la intención del Gobierno es, en realidad, crear un nuevo operador de telecomunicaciones estatal, de tamaño tal que se convierta en un contrapeso para Telmex.
Es cierto que la penetración de la banda ancha en México todavía es incipiente y a precios muy elevados en comparación con otros países de la OCDE. Sin embargo, la creación de una red propiedad del Estado para tales propósitos no se considera lo más adecuado. Se ha demostrado a nivel internacional que la creación de empresas paraestatales para proveer servicios de telecomunicaciones ha sido un rotundo fracaso. Son caras, ineficientes y financiadas por los contribuyentes, y de ahí que el modelo de provisión de estos servicios haya pasado de la propiedad estatal a la propiedad privada en la década de los 80.
Adicionalmente, el papel activo del Estado tanto en operación como en inversión en materia de telecomunicaciones, tiene efecto distorsionador al buen funcionamiento del mercado en el largo plazo, pues un demandante importante de estos servicios, como lo es la administración pública, sería atendido de manera exclusiva por la red estatal que se pretende construir, desincentivando la inversión privada y provocando el desperdicio de recursos que podrían ser mejor utilizados.
Por otro lado, durante la pasada discusión del Presupuesto de Egresos de la Federación para el año de 2010, el Congreso de la Unión aprobó otra propuesta de la SCT para establecer un sistema satelital propio -administrado por la entidad paraestatal Telecomunicaciones de México- con vistas a alcanzar los siguientes objetivos: i) desarrollar una plataforma de comunicaciones de seguridad nacional; ii) contar con un vehículo para ampliar la cobertura social y la reducción de la brecha digital; y iii) salvaguardar el uso de posiciones orbitales y de las bandas de frecuencias asociadas.
El costo total del proyecto, según estimaciones optimistas de SCT, asciende a un poco más de mil 800 millones de dólares, de los cuales mil millones serían para la fabricación y puesta en órbita de 2 satélites geoestacionarios, 600 millones para la compra de las terminales que recibirán comunicación de los satélites y 200 millones para gastos de operación. Se estima que la vida útil del proyecto es de alrededor de 15 años.
De lo anterior se desprende que la SCT está planteando una duplicidad de proyectos paralelos e independientes (y, por cierto, muy caros, que nos cuestan a todos los contribuyentes) para lograr el mismo objetivo: aumentar la conectividad. Habrá que preguntarle a esta autoridad cuál de los dos proyectos es el "bueno" para estos propósitos. Este es un ejemplo de cómo se destinan, sin una clara definición de los programas de Gobierno para alcanzar ciertos objetivos comunes, enormes cantidades de recursos con un elevado costo de oportunidad social -si se toma en cuenta el contexto de estrechez presupuestal que enfrenta el Ejecutivo federal.
Pero, sobre todo, pareciera que no aprendemos de la experiencia: es contradictorio que el Gobierno federal, por un lado, extinga una empresa paraestatal por ineficiente y costosa y, por el otro, pretenda crear nuevos entes cuyos costos serán aún mayores que las transferencias anuales a Luz y Fuerza del Centro.
Lo que se necesita son políticas públicas impulsadas, desde el gobierno, para lograr una mayor competencia en el sector de las telecomunicaciones, que redunde en mejores servicios y a menores precios para los consumidores. Asimismo, en aquellos lugares del País donde no llega la competencia es primordial que se definan programas de cobertura social exitosos, a efecto de que las comunidades más alejadas reciban los beneficios de la era digital.
Javier Tejado es fundador y consejero del IDET y director de Información de Televisa. Las opiniones vertidas no necesariamente representan la opinión de las instituciones"
Incluyo en esta crestomatía la atribución institucional del Lic. Tejado pues aclara algunas ramificaciones de su conocida e intensa actividad. He incluido el texto completo pues son varios los puntos a comentar; y he optado por no interrumpirlo con los comentarios para no lesionar la calidez y flujo de su discurso. Comentarios:
1. Es una pena que el Lic. Tejado no cite una fuente precisa para que el lector pueda conocer el proyecto que comenta tan desfavorablemente. Es posible que en algunos documentos completos se pueda estudiar la exposición de motivos que hubiesen hecho sus autores. Sin duda ésta incluiría una explicación de por qué muchos actores de la sociedad han desesperado totalmente de que las redes de telecomunicaciones privadas que prestan servicio público resuelvan ciertos problemas clave de México.
2. En este blog a lo largo de un par de años he hecho notas sobre algunos de estos problemas; y contribuí con miles de mexicanos a escribir el equivalente de un libro de debate sobre el tema, con más de 110,000 "tweets" (mensajes de hasta 140 caracteres en el medio social "Twitter") a partir del 19 de octubre de 2009 en lo el fenómeno #InternetNecesario. Se trata, pues, de una opinión compartida por expertos, por observadores, por usuarios, por analistas; por hombres y mujeres; por jóvenes de muchas edades; por personas en todo el territorio nacional y algunos residentes en el extranjero; por consumidores, creadores, desarrolladores, impulsores; por individuos y agrupaciones, comerciales y no comerciales, altruístas, generosos; por artistas tanto como técnicos.
3. Puedo identificar en el escrito del Lic. Tejado algunos temas a los que reacciono y he reaccionado como lo sugieren los párrafos anteriores:
3.1. La necesidad de que México cuente con una RNEI, una Red Nacional de Educación e Investigación (o NREN, por sus siglas en inglés) con anchura de banda tal que perrmita operar en condiciones de abundancia para la innovación y la experimentación; que otorgue a las instituciones educativas y otros miembros control hasta las capas más bajas de la red y por tanto sea aprovisionada a nivel de "fibra obscura" además de la entrega de paquetes IP y enrutamiento para otros proyectos; que estimule e impulse la vinculación academia-gobierno-empresa en un ambiente libre para la innovación; y que atraiga el mejor trabajo de cómputo, procesamiento de imágenes, Internet, telecomunicaciones, convergencia, etc. que puede producir nuestra sociedad.
3.2. En complemento al párrafo anterior, la RNEI de México debe estar, como aquéllas de las que fue par hace una década y la han rebasado, dotada de la capacidad de interconectarse con ellas con mínimas latencias y "sin costuras", financiada por recursos públicos, y operada con criterios académicos (nada de esto se opone a la transparencia y la rendición de cuentas).
3.3. Si lo anterior aplica al "core", en la orilla de la red no hay menos problemas desesperantemente insolubles en las condiciones del mercado de telecomunicaciones mexicano: el costo de los enlaces dedicados está fuera de parámetros internacionales por un factor de 10 (los estudios de la OCDE no han logrado hincarle el diente a este grave problema por la opacidad de la información a este respecto, y sólo han podido mostrar la desalineación de precios y capacidades en el mercado de los enlaces domésticos); y no ha sido posible establecer ni redes comunitarias, ni redes inalámbricas públicas, ni privadas dignas de mención, para atender a las comunidades más desfavorecidas y necesitadas de los beneficios del acceso directo a las telecomunicaciones y a Internet.
3.4. El dinero del pueblo de México ha sido invertido en crear la red de fibra óptica de la CFE (Comisión Federal de Electricidad), única comparable a la red de fibra óptica de Telmex en extensión y capacidad, sin que hasta la fecha se haya hecho posible su uso para los grandes proyectos sociales que lo demandan. La sociedad enterada no deja de ver con recelo una aparente resistencia a competir y a compartir; ni lo uno ni lo otro sucede. Una parte del rezago en la entrada en servicio de esos enlaces de fibra óptica es explicable para quienes conocemos los problemas técnicos, de seguridad, de construcción y de operación de una red de esa escala. Otra precisamente es injustificable bajo la misma luz.
4. La respuesta de la sociedad en México a estos y otros problemas del sector ha sido discutida y hecha pública por muchas entidades: la Sociedad Internet de México, A.C. (ISOC México, capítulo mexicano de ISOC, la Internet Society), la AMIPCI, la CANIETI, el CIDE, la Competitive Intelligence Unit, y tantos más.
La competencia que el mismo Lic. Tejado proclama en los párrafos finales del artículo que estoy comentando está ya al alcance - de la propia empresa a la que en otras ocasiones representa (entiendo que puede haber una disonancia cognitiva, toda vez que como él digna y transparentemente lo aclara, escribe en su calidad personal, como lo estoy haciendo yo). Esa competencia, digo, está al alcance de su empresa, y de muchas aliadas, que pueden ofrecer ya servicios de redes de banda ancha con alcance nacional, tanto en el "core" como en el último extremo, si modifican aceleradamente la arquitectura física de su red para que refleje una lógica de Internet y no de "broadcast" y sobre todo, si modifica la lógica empresarial que constituye su genoma. Recomiendo al respecto el artículo de Michael Moyer en la revista Scientific American, que provee una explicación lúcida y transparente sobre cómo la agenda corporativa de los grandes transmisores de televisón ("broadcast") determina su proyecto tecnológico.
La falta de disponibilidad de telecomunicaciones y anchura de banda ("bando de ancha", se bromea ahora por muchos motivos incluyendo un "spoonerism" de la artista Gerry Juárez, "Miss Pirata") ha desesperado a muchos en México en la última década. Fueron respuesta a ello - en mi interpretación - los proyectos del Lic. Alejandro Hernández Pulido y del Lic. León David Pérez Hernández en el programa e-México y la Coordinación de Sociedad de la Información y el Conocimiento de la SCT, y del Lic. Carlos Torres Torres y el Dr. Antonio Vega en la Comisión Especial para el Acceso Digital de los Mexicanos. Y de la desesperación dan fe los 110,000 tweets de #InternetNecesario.
"El Gobierno federal a través de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) está impulsando, en coordinación con gobiernos estatales y municipales, una "agenda de conectividad" para acceder con servicios de banda ancha al 80 por ciento del sistema educativo del País (primarias, secundarias, telesecundarias y preparatorias) y al 100 por ciento del Sistema de Salud (hospitales), así como a todos los Centros Comunitarios Digitales, en los próximos 4 años.
Para lograr lo anterior está buscando crear una nueva red con cobertura en todo el territorio nacional. Para ello, la SCT y los gobiernos estatales aportarían alrededor de 310 millones de dólares a un fideicomiso, además de utilizar fibra instalada de la Comisión Federal de Electricidad y 50 megahertz de la banda de los 3.3 GHz que le fueron reservados a la SCT por la Cofetel en agosto de 2008, mismos que también tienen un valor económico intrínseco (se estima que, al no licitarse estas frecuencias, el Estado dejará de recibir alrededor de 65 millones de dólares anuales).
Estos cuantiosos recursos contribuirán a conformar lo que la SCT denomina como La Red de Educación e Investigación (RNEI) y 32 Redes Estatales de Educación, Salud y Gobierno. Sin embargo, si bien es indispensable abatir la brecha digital que hay en el País, parecería que la intención del Gobierno es, en realidad, crear un nuevo operador de telecomunicaciones estatal, de tamaño tal que se convierta en un contrapeso para Telmex.
Es cierto que la penetración de la banda ancha en México todavía es incipiente y a precios muy elevados en comparación con otros países de la OCDE. Sin embargo, la creación de una red propiedad del Estado para tales propósitos no se considera lo más adecuado. Se ha demostrado a nivel internacional que la creación de empresas paraestatales para proveer servicios de telecomunicaciones ha sido un rotundo fracaso. Son caras, ineficientes y financiadas por los contribuyentes, y de ahí que el modelo de provisión de estos servicios haya pasado de la propiedad estatal a la propiedad privada en la década de los 80.
Adicionalmente, el papel activo del Estado tanto en operación como en inversión en materia de telecomunicaciones, tiene efecto distorsionador al buen funcionamiento del mercado en el largo plazo, pues un demandante importante de estos servicios, como lo es la administración pública, sería atendido de manera exclusiva por la red estatal que se pretende construir, desincentivando la inversión privada y provocando el desperdicio de recursos que podrían ser mejor utilizados.
Por otro lado, durante la pasada discusión del Presupuesto de Egresos de la Federación para el año de 2010, el Congreso de la Unión aprobó otra propuesta de la SCT para establecer un sistema satelital propio -administrado por la entidad paraestatal Telecomunicaciones de México- con vistas a alcanzar los siguientes objetivos: i) desarrollar una plataforma de comunicaciones de seguridad nacional; ii) contar con un vehículo para ampliar la cobertura social y la reducción de la brecha digital; y iii) salvaguardar el uso de posiciones orbitales y de las bandas de frecuencias asociadas.
El costo total del proyecto, según estimaciones optimistas de SCT, asciende a un poco más de mil 800 millones de dólares, de los cuales mil millones serían para la fabricación y puesta en órbita de 2 satélites geoestacionarios, 600 millones para la compra de las terminales que recibirán comunicación de los satélites y 200 millones para gastos de operación. Se estima que la vida útil del proyecto es de alrededor de 15 años.
De lo anterior se desprende que la SCT está planteando una duplicidad de proyectos paralelos e independientes (y, por cierto, muy caros, que nos cuestan a todos los contribuyentes) para lograr el mismo objetivo: aumentar la conectividad. Habrá que preguntarle a esta autoridad cuál de los dos proyectos es el "bueno" para estos propósitos. Este es un ejemplo de cómo se destinan, sin una clara definición de los programas de Gobierno para alcanzar ciertos objetivos comunes, enormes cantidades de recursos con un elevado costo de oportunidad social -si se toma en cuenta el contexto de estrechez presupuestal que enfrenta el Ejecutivo federal.
Pero, sobre todo, pareciera que no aprendemos de la experiencia: es contradictorio que el Gobierno federal, por un lado, extinga una empresa paraestatal por ineficiente y costosa y, por el otro, pretenda crear nuevos entes cuyos costos serán aún mayores que las transferencias anuales a Luz y Fuerza del Centro.
Lo que se necesita son políticas públicas impulsadas, desde el gobierno, para lograr una mayor competencia en el sector de las telecomunicaciones, que redunde en mejores servicios y a menores precios para los consumidores. Asimismo, en aquellos lugares del País donde no llega la competencia es primordial que se definan programas de cobertura social exitosos, a efecto de que las comunidades más alejadas reciban los beneficios de la era digital.
Javier Tejado es fundador y consejero del IDET y director de Información de Televisa. Las opiniones vertidas no necesariamente representan la opinión de las instituciones"
Incluyo en esta crestomatía la atribución institucional del Lic. Tejado pues aclara algunas ramificaciones de su conocida e intensa actividad. He incluido el texto completo pues son varios los puntos a comentar; y he optado por no interrumpirlo con los comentarios para no lesionar la calidez y flujo de su discurso. Comentarios:
1. Es una pena que el Lic. Tejado no cite una fuente precisa para que el lector pueda conocer el proyecto que comenta tan desfavorablemente. Es posible que en algunos documentos completos se pueda estudiar la exposición de motivos que hubiesen hecho sus autores. Sin duda ésta incluiría una explicación de por qué muchos actores de la sociedad han desesperado totalmente de que las redes de telecomunicaciones privadas que prestan servicio público resuelvan ciertos problemas clave de México.
2. En este blog a lo largo de un par de años he hecho notas sobre algunos de estos problemas; y contribuí con miles de mexicanos a escribir el equivalente de un libro de debate sobre el tema, con más de 110,000 "tweets" (mensajes de hasta 140 caracteres en el medio social "Twitter") a partir del 19 de octubre de 2009 en lo el fenómeno #InternetNecesario. Se trata, pues, de una opinión compartida por expertos, por observadores, por usuarios, por analistas; por hombres y mujeres; por jóvenes de muchas edades; por personas en todo el territorio nacional y algunos residentes en el extranjero; por consumidores, creadores, desarrolladores, impulsores; por individuos y agrupaciones, comerciales y no comerciales, altruístas, generosos; por artistas tanto como técnicos.
3. Puedo identificar en el escrito del Lic. Tejado algunos temas a los que reacciono y he reaccionado como lo sugieren los párrafos anteriores:
3.1. La necesidad de que México cuente con una RNEI, una Red Nacional de Educación e Investigación (o NREN, por sus siglas en inglés) con anchura de banda tal que perrmita operar en condiciones de abundancia para la innovación y la experimentación; que otorgue a las instituciones educativas y otros miembros control hasta las capas más bajas de la red y por tanto sea aprovisionada a nivel de "fibra obscura" además de la entrega de paquetes IP y enrutamiento para otros proyectos; que estimule e impulse la vinculación academia-gobierno-empresa en un ambiente libre para la innovación; y que atraiga el mejor trabajo de cómputo, procesamiento de imágenes, Internet, telecomunicaciones, convergencia, etc. que puede producir nuestra sociedad.
3.2. En complemento al párrafo anterior, la RNEI de México debe estar, como aquéllas de las que fue par hace una década y la han rebasado, dotada de la capacidad de interconectarse con ellas con mínimas latencias y "sin costuras", financiada por recursos públicos, y operada con criterios académicos (nada de esto se opone a la transparencia y la rendición de cuentas).
3.3. Si lo anterior aplica al "core", en la orilla de la red no hay menos problemas desesperantemente insolubles en las condiciones del mercado de telecomunicaciones mexicano: el costo de los enlaces dedicados está fuera de parámetros internacionales por un factor de 10 (los estudios de la OCDE no han logrado hincarle el diente a este grave problema por la opacidad de la información a este respecto, y sólo han podido mostrar la desalineación de precios y capacidades en el mercado de los enlaces domésticos); y no ha sido posible establecer ni redes comunitarias, ni redes inalámbricas públicas, ni privadas dignas de mención, para atender a las comunidades más desfavorecidas y necesitadas de los beneficios del acceso directo a las telecomunicaciones y a Internet.
3.4. El dinero del pueblo de México ha sido invertido en crear la red de fibra óptica de la CFE (Comisión Federal de Electricidad), única comparable a la red de fibra óptica de Telmex en extensión y capacidad, sin que hasta la fecha se haya hecho posible su uso para los grandes proyectos sociales que lo demandan. La sociedad enterada no deja de ver con recelo una aparente resistencia a competir y a compartir; ni lo uno ni lo otro sucede. Una parte del rezago en la entrada en servicio de esos enlaces de fibra óptica es explicable para quienes conocemos los problemas técnicos, de seguridad, de construcción y de operación de una red de esa escala. Otra precisamente es injustificable bajo la misma luz.
4. La respuesta de la sociedad en México a estos y otros problemas del sector ha sido discutida y hecha pública por muchas entidades: la Sociedad Internet de México, A.C. (ISOC México, capítulo mexicano de ISOC, la Internet Society), la AMIPCI, la CANIETI, el CIDE, la Competitive Intelligence Unit, y tantos más.
La competencia que el mismo Lic. Tejado proclama en los párrafos finales del artículo que estoy comentando está ya al alcance - de la propia empresa a la que en otras ocasiones representa (entiendo que puede haber una disonancia cognitiva, toda vez que como él digna y transparentemente lo aclara, escribe en su calidad personal, como lo estoy haciendo yo). Esa competencia, digo, está al alcance de su empresa, y de muchas aliadas, que pueden ofrecer ya servicios de redes de banda ancha con alcance nacional, tanto en el "core" como en el último extremo, si modifican aceleradamente la arquitectura física de su red para que refleje una lógica de Internet y no de "broadcast" y sobre todo, si modifica la lógica empresarial que constituye su genoma. Recomiendo al respecto el artículo de Michael Moyer en la revista Scientific American, que provee una explicación lúcida y transparente sobre cómo la agenda corporativa de los grandes transmisores de televisón ("broadcast") determina su proyecto tecnológico.
La falta de disponibilidad de telecomunicaciones y anchura de banda ("bando de ancha", se bromea ahora por muchos motivos incluyendo un "spoonerism" de la artista Gerry Juárez, "Miss Pirata") ha desesperado a muchos en México en la última década. Fueron respuesta a ello - en mi interpretación - los proyectos del Lic. Alejandro Hernández Pulido y del Lic. León David Pérez Hernández en el programa e-México y la Coordinación de Sociedad de la Información y el Conocimiento de la SCT, y del Lic. Carlos Torres Torres y el Dr. Antonio Vega en la Comisión Especial para el Acceso Digital de los Mexicanos. Y de la desesperación dan fe los 110,000 tweets de #InternetNecesario.
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jueves, octubre 29, 2009
#InternetNecesario y el Senado
Escribo esta nota en la noche que sigue a la comparecencia del Secretario Carstens ante las Comisiones del Senado para discutir las propuestas fiscales para 2010. Por ello es una nota escrita con fatiga física aunque con gran optimismo, despojada de inocencia política pero con ánimo de producir un efecto, y teniendo en cuenta los cientos, miles de voces que se han expresado en lo que distintos autores han llamado movimiento tuitero o incluso cruzada tuitera. Posteriormente intentaré proveer ligas (URLs) a la información y opiniones citadas, y balancear y completar la información. En este momento el objetivo de la nota es dar cuenta del estado de #InternetNecesario, con todos los vicios y sesgos de una expresión personal, y condensar argumentos que puedan ser convincentes para la jornada que falta. Va con un cálido, afectuoso saludo a todos quienes son, hacen, definen #InternetNecesario, extraordinarias personas y ejemplares ciudadanos y ciudadanas.
En los últimos días se ha desplegado el fenómeno #InternetNecesario, una interacción colectiva iniciada en Internet a través de Twitter y que ha tenido un llamativo impacto en el espacio de la prensa y los medios tradicionales, y en partes de la sociedad y el Estado en México.
#InternetNecesario empezó con un impulso que quise dar a la difusión de información, y al análisis desde un punto de vista técnico y no comercial, sobre la propuesta del gobierno federal de México de aplicar a partir de 2010 un impuesto adicional a las telecomunicaciones e Internet. Como esta propuesta (inicialmente de 4% y después de 3%) se crea dentro del régimen llamado IEPS, Impuestos Especiales a Producción y Servicios, generalmente reservado para lo suntuario o desincentivado (tabaco y licor, por ejemplo), resultaba particularmente contradictoria con el impulso a la sociedad de la información y por ello irritante.
La industria privada (lucrativa) protestó contra este impuesto mediante desplegados en prensa y a través de un cabildeo ante las autoridades, sobre todo en el poder legislativo, que no ocurre totalmente a la luz pública. En un grupo al que pertenezco, la Sociedad Internet de México A.C. (existente desde aproximadamente 1996, capítulo mexicano de la Internet Society o ISOC) encontramos que el desplegado no representaba un punto de vista ciudadano ni basado en Internet y por ello decidimos que yo expresaría el que creíamos lo hacía. Así lo hice en la entrada anterior de este blog, recogiendo los estudios y expresiones más serios disponibles sobre y contra la propuesta de impuestos, incluyendo desde luego los de la institución académica CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económicos) a cargo de los prestigiados académicos Ernesto Flores y Judith Mariscal, las de la Competitive Intelligence Unit que preside Ernesto Piedras, y las manifestaciones de la industria ya mencionadas.
El lunes 19 de octubre atraje atención a esa entrada de blog mediante un mensaje en Twitter, seguido de mensajes en el mismo medio para apuntar a los otros estudios y desplegados mencionados.
Inicialmente León Felipe Sánchez Ambia (@lion05) y Raúl Ramírez (@isopixel) resonaron con la idea y empezaron una activa re-difusión de los mensajes. Estos a su vez tuvieron un impacto que nos pareció sorprendente: una parte de la comunidad de usuarios de Internet en México, o más precisamente usuarios-hacedores de Internet, usuarios de Twitter como una más de las herramientas de comunicación en línea, se identificaron con los mensajes y los propagaron en una reacción en cadena que se conoce en el mercado también como propagación viral.
El fenómeno de propagación explosivo siguió con una intensidad tal que llegó a ser un “Trending Topic” (tema que marca tendencias) en Twitter, algo excepcional cuando los mensajes no se escriben en inglés y no se refieren a temas de candente actualidad e interés masivo en Estados Unidos. Al escribir estas líneas, si bien no se ha repetido un pico de atención a ese nivel, se han publicado o redistribuido alrededor de 100,000 “tweets” y muchos otros tipos de mensajes.
La explosividad de la propagación del mensaje y su claridad atrajeron la atención de los medios tradicionales o híbridos (diarios en prensa y en línea, radio y televisión) lo cual a su vez ayudó a la difusión de los mensajes y la atención o incluso ingreso de nuevos usuarios a Twitter.
Se dio también la aparición de formas originales de expresión, como la toma de fotografías en varias ciudades de la república de personas animadas por #InternetNecesario para mostrar el mensaje en una especie de “tweet” humano. Si bien esta forma de reunión pudo ser mal entendida bajo la frase “300 personas son muy pocas”, hay que tener en cuenta que no se trataba de una asamblea ni un mitin político; bastaban 140 participantes para dar forma al mensaje. Esta forma de expresión fue organizada por el periodista y profesor Ricardo Zamora.
Como resultado de estas actividades y expresiones, y de relaciones académicas que hemos mantenido a lo largo de algunos años León Felipe Sánchez y yo con el Sen. Francisco Castellón, Presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado de la República, éste último abrió una invitación a exponer consideraciones del tema (evitar el impuesto y en cambio originar una política de estado para las telecomunicaciones e Internet que conduzcan a un cambio acelerado en la sociedad basado en conocimiento y comunicación para todos los sectores y en particular los más lastimados económica y socialmente). En la sesión de trabajo estuvieron presentes los Senadores Carlos Navarrete, Carlos Sotelo y Dante Delgado. El Senador Navarrete, en particular, como Presidente del Senado y a nombre de la fracción de su partido, el PRD, hizo compromisos tajantes de apoyar dichas consideraciones.
Al paso de las horas y muy pocos días, algunos participantes activos de la tarea de comunicación emprendida pudimos presentar nuestros puntos de vista a otros Senadores, y ser parte de la comunidad en Twitter (y fuera de línea) que afinaba puntos de vista, aportaba experiencias y conocimiento, y buscaba los avances tácticos y estratégicos para explicar y aplicar lo aprendido para el objetivo propuesto.
Así:
1. Se han sostenido debates, algunos candentes, con diversas corrientes políticas.
2. Se ha difundido información acerca de usos, algunos originales o en condiciones especialmente difíciles, de las telecomunicaciones para el desarrollo de México. Ésta se refiere por ejemplo a:
a. Comunicaciones de familias dispersas en el país
b. Comunicación dentro de familias en que un miembro está obligado a viajar o residir a distancia
c. Comunicación entre migrantes en el extranjero y sus familias.
3. Se colectó información acerca de la disponibilidad de sitios en ciudades del país que cuentan con redes inalámbricas (Wi-Fi) gratuitas.
4. La comunidad participante identificó trabajos educativos que no se pueden realizar si no es a través de Internet.
5. Miembros de la comunidad calculamos el impacto del IEPS de 3% en ejemplos concretos como:
a. Para una persona autoempleada (plomeros, peluqueros, taxistas, etc.) el 3% se convierte en unas 2-4 llamadas no hechas por semana, y por ello 2 o 4 trabajos no hechos y no cobrados; esto da impacto humano a las cifras del CIDE sobre elasticidad de la demanda que llevan a que entre 2.5 y 4.5 millones de personas sean afectadas por la medida
b. Para una universidad pública de un tamaño característico, el 3% se convierte en la imposibilidad de adquirir computadoras para dos Facultades.
6. Miembros de la comunidad presentaron ejemplos de casos en los que Internet y las telecomunicaciones son cruciales para la supervivencia y/o mejora de condiciones de vida de la población:
a. El Senador Castellón reconoce el caso de una mujer nayarita productora de “pan de plátano” quien gracias a la telefonía celular pudo pasar su actividad de la escala artesanal a la empresarial.
b. Tomado de experiencias del CONAFE, un niño nayarita de 11 años de edad entra en contacto con una familia canadiense que se dedica a la misma actividad que su familia (cría y pesca de trucha) y mejora las técnicas para triplicar la talla de los peces que cría, consume y vende.
c. Una joven oaxaqueña que estudia en un bachillerato agropecuario intermedia entre su madre (pescadora) y las instituciones financieras, de salud y otras.
7. Miembros de la comunidad mostraron las mil y una formas en que Internet y la telefonía, sobre todo celular, son ya cruciales en las vidas de los mexicanos.
8. Numerosos miembros de la comunidad mostraron la contradicción de que el gobierno federal por un lado impulse programas de penetración de tecnología, de servicios de gobierno electrónico, e incluso de recaudación, además de los educativos y de salud, basados en Internet, y grave el acceso a este medio.
Cabe añadir que en la comparecencia en que nos recibió el Senador Ángel Aguirre quienes asistimos dejamos claro, como esperamos haberlo hecho en otros medios, que no estamos buscando hacer un trabajo sucio para las empresas del sector, que se representan solas (incurriendo incluso en algún exceso de presentación de sus éxitos) y que prevemos que el avance en el uso de las tecnologías de información y comunicación para el desarrollo requerirá de la conjunción de todos los sectores.
Cada sector deberá aportar algo al proceso; los grupos ciudadanos y de base técnica como el que ha estado activo en Twitter ya aportaron: conocimiento, lucidez, análisis, la capacidad de atraer la atención de la agenda pública (abierta y transparente), respuesta rápida a cambios en la argumentación, aportación de una base técnica clara para el debate, y llamados a las aportaciones bien definidas y accesibles de todos los otros sectores, así como el compromiso de construir, hacia adelante, una agenda digital nacional de amplio alcance y gran profundidad y que efectivamente se ejecute.
La tarde del 28 de octubre quedó claro que podía surgir una propuesta legislativa para gravar por separado distintos tipos de telecomunicaciones y el acceso a Internet. La comunidad respondió activamente para ilustrar con claridad los argumentos técnicos que hacen punto menos que imposible esa separación.
La misma tarde, la comunidad proyectó a través de Twitter la sesión de las Comisiones de Hacienda y Crédito Público y de Estudios Legislativos del Senado ante las que compareció el Sr. Secretario de Hacienda y Crédito Público, Dr. Agustín Carstens. Los mensajes dieron cuenta de las intervenciones de los Senadores y las respuestas del Dr. Carstens. Quien necesite una contraargumentación clara y sucinta la encontrará en esos “tweets” y llegará preparado al final del receso decretado por estas comisiones hasta el jueves 29 de octubre a las 12 del día.
Estamos en una noche crucial para este fenómeno. Se rumora o entiende que hay un intenso cabildeo de las grandes empresas para amortiguar el impuesto que a la sociedad le importa en tanto tenemos la certeza de que será repercutido a los consumidores. Se rumoran y reportan ajustes para la aplicación parcial del impuesto, y muchas otras variantes.
Ojalá los argumentos, la claridad, y la civilidad misma del fenómeno comunicativo #InternetNecesario sean persuasivos. Los variados y convencidos puntos de vista políticos que reúne, las edades de tres generaciones, la diversidad de ocupaciones y niveles socioeconómicos, merecen más que un desprecio que por otra parte los desilusionaría de las formas de participación política emergentes: colectivas, espontáneas, orientadas a un fin claro, transparentes, no violentas, argumentativas, y, algo que no es en absoluto irrelevante, frescas y alegres.
En los últimos días se ha desplegado el fenómeno #InternetNecesario, una interacción colectiva iniciada en Internet a través de Twitter y que ha tenido un llamativo impacto en el espacio de la prensa y los medios tradicionales, y en partes de la sociedad y el Estado en México.
#InternetNecesario empezó con un impulso que quise dar a la difusión de información, y al análisis desde un punto de vista técnico y no comercial, sobre la propuesta del gobierno federal de México de aplicar a partir de 2010 un impuesto adicional a las telecomunicaciones e Internet. Como esta propuesta (inicialmente de 4% y después de 3%) se crea dentro del régimen llamado IEPS, Impuestos Especiales a Producción y Servicios, generalmente reservado para lo suntuario o desincentivado (tabaco y licor, por ejemplo), resultaba particularmente contradictoria con el impulso a la sociedad de la información y por ello irritante.
La industria privada (lucrativa) protestó contra este impuesto mediante desplegados en prensa y a través de un cabildeo ante las autoridades, sobre todo en el poder legislativo, que no ocurre totalmente a la luz pública. En un grupo al que pertenezco, la Sociedad Internet de México A.C. (existente desde aproximadamente 1996, capítulo mexicano de la Internet Society o ISOC) encontramos que el desplegado no representaba un punto de vista ciudadano ni basado en Internet y por ello decidimos que yo expresaría el que creíamos lo hacía. Así lo hice en la entrada anterior de este blog, recogiendo los estudios y expresiones más serios disponibles sobre y contra la propuesta de impuestos, incluyendo desde luego los de la institución académica CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económicos) a cargo de los prestigiados académicos Ernesto Flores y Judith Mariscal, las de la Competitive Intelligence Unit que preside Ernesto Piedras, y las manifestaciones de la industria ya mencionadas.
El lunes 19 de octubre atraje atención a esa entrada de blog mediante un mensaje en Twitter, seguido de mensajes en el mismo medio para apuntar a los otros estudios y desplegados mencionados.
Inicialmente León Felipe Sánchez Ambia (@lion05) y Raúl Ramírez (@isopixel) resonaron con la idea y empezaron una activa re-difusión de los mensajes. Estos a su vez tuvieron un impacto que nos pareció sorprendente: una parte de la comunidad de usuarios de Internet en México, o más precisamente usuarios-hacedores de Internet, usuarios de Twitter como una más de las herramientas de comunicación en línea, se identificaron con los mensajes y los propagaron en una reacción en cadena que se conoce en el mercado también como propagación viral.
El fenómeno de propagación explosivo siguió con una intensidad tal que llegó a ser un “Trending Topic” (tema que marca tendencias) en Twitter, algo excepcional cuando los mensajes no se escriben en inglés y no se refieren a temas de candente actualidad e interés masivo en Estados Unidos. Al escribir estas líneas, si bien no se ha repetido un pico de atención a ese nivel, se han publicado o redistribuido alrededor de 100,000 “tweets” y muchos otros tipos de mensajes.
La explosividad de la propagación del mensaje y su claridad atrajeron la atención de los medios tradicionales o híbridos (diarios en prensa y en línea, radio y televisión) lo cual a su vez ayudó a la difusión de los mensajes y la atención o incluso ingreso de nuevos usuarios a Twitter.
Se dio también la aparición de formas originales de expresión, como la toma de fotografías en varias ciudades de la república de personas animadas por #InternetNecesario para mostrar el mensaje en una especie de “tweet” humano. Si bien esta forma de reunión pudo ser mal entendida bajo la frase “300 personas son muy pocas”, hay que tener en cuenta que no se trataba de una asamblea ni un mitin político; bastaban 140 participantes para dar forma al mensaje. Esta forma de expresión fue organizada por el periodista y profesor Ricardo Zamora.
Como resultado de estas actividades y expresiones, y de relaciones académicas que hemos mantenido a lo largo de algunos años León Felipe Sánchez y yo con el Sen. Francisco Castellón, Presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado de la República, éste último abrió una invitación a exponer consideraciones del tema (evitar el impuesto y en cambio originar una política de estado para las telecomunicaciones e Internet que conduzcan a un cambio acelerado en la sociedad basado en conocimiento y comunicación para todos los sectores y en particular los más lastimados económica y socialmente). En la sesión de trabajo estuvieron presentes los Senadores Carlos Navarrete, Carlos Sotelo y Dante Delgado. El Senador Navarrete, en particular, como Presidente del Senado y a nombre de la fracción de su partido, el PRD, hizo compromisos tajantes de apoyar dichas consideraciones.
Al paso de las horas y muy pocos días, algunos participantes activos de la tarea de comunicación emprendida pudimos presentar nuestros puntos de vista a otros Senadores, y ser parte de la comunidad en Twitter (y fuera de línea) que afinaba puntos de vista, aportaba experiencias y conocimiento, y buscaba los avances tácticos y estratégicos para explicar y aplicar lo aprendido para el objetivo propuesto.
Así:
1. Se han sostenido debates, algunos candentes, con diversas corrientes políticas.
2. Se ha difundido información acerca de usos, algunos originales o en condiciones especialmente difíciles, de las telecomunicaciones para el desarrollo de México. Ésta se refiere por ejemplo a:
a. Comunicaciones de familias dispersas en el país
b. Comunicación dentro de familias en que un miembro está obligado a viajar o residir a distancia
c. Comunicación entre migrantes en el extranjero y sus familias.
3. Se colectó información acerca de la disponibilidad de sitios en ciudades del país que cuentan con redes inalámbricas (Wi-Fi) gratuitas.
4. La comunidad participante identificó trabajos educativos que no se pueden realizar si no es a través de Internet.
5. Miembros de la comunidad calculamos el impacto del IEPS de 3% en ejemplos concretos como:
a. Para una persona autoempleada (plomeros, peluqueros, taxistas, etc.) el 3% se convierte en unas 2-4 llamadas no hechas por semana, y por ello 2 o 4 trabajos no hechos y no cobrados; esto da impacto humano a las cifras del CIDE sobre elasticidad de la demanda que llevan a que entre 2.5 y 4.5 millones de personas sean afectadas por la medida
b. Para una universidad pública de un tamaño característico, el 3% se convierte en la imposibilidad de adquirir computadoras para dos Facultades.
6. Miembros de la comunidad presentaron ejemplos de casos en los que Internet y las telecomunicaciones son cruciales para la supervivencia y/o mejora de condiciones de vida de la población:
a. El Senador Castellón reconoce el caso de una mujer nayarita productora de “pan de plátano” quien gracias a la telefonía celular pudo pasar su actividad de la escala artesanal a la empresarial.
b. Tomado de experiencias del CONAFE, un niño nayarita de 11 años de edad entra en contacto con una familia canadiense que se dedica a la misma actividad que su familia (cría y pesca de trucha) y mejora las técnicas para triplicar la talla de los peces que cría, consume y vende.
c. Una joven oaxaqueña que estudia en un bachillerato agropecuario intermedia entre su madre (pescadora) y las instituciones financieras, de salud y otras.
7. Miembros de la comunidad mostraron las mil y una formas en que Internet y la telefonía, sobre todo celular, son ya cruciales en las vidas de los mexicanos.
8. Numerosos miembros de la comunidad mostraron la contradicción de que el gobierno federal por un lado impulse programas de penetración de tecnología, de servicios de gobierno electrónico, e incluso de recaudación, además de los educativos y de salud, basados en Internet, y grave el acceso a este medio.
Cabe añadir que en la comparecencia en que nos recibió el Senador Ángel Aguirre quienes asistimos dejamos claro, como esperamos haberlo hecho en otros medios, que no estamos buscando hacer un trabajo sucio para las empresas del sector, que se representan solas (incurriendo incluso en algún exceso de presentación de sus éxitos) y que prevemos que el avance en el uso de las tecnologías de información y comunicación para el desarrollo requerirá de la conjunción de todos los sectores.
Cada sector deberá aportar algo al proceso; los grupos ciudadanos y de base técnica como el que ha estado activo en Twitter ya aportaron: conocimiento, lucidez, análisis, la capacidad de atraer la atención de la agenda pública (abierta y transparente), respuesta rápida a cambios en la argumentación, aportación de una base técnica clara para el debate, y llamados a las aportaciones bien definidas y accesibles de todos los otros sectores, así como el compromiso de construir, hacia adelante, una agenda digital nacional de amplio alcance y gran profundidad y que efectivamente se ejecute.
La tarde del 28 de octubre quedó claro que podía surgir una propuesta legislativa para gravar por separado distintos tipos de telecomunicaciones y el acceso a Internet. La comunidad respondió activamente para ilustrar con claridad los argumentos técnicos que hacen punto menos que imposible esa separación.
La misma tarde, la comunidad proyectó a través de Twitter la sesión de las Comisiones de Hacienda y Crédito Público y de Estudios Legislativos del Senado ante las que compareció el Sr. Secretario de Hacienda y Crédito Público, Dr. Agustín Carstens. Los mensajes dieron cuenta de las intervenciones de los Senadores y las respuestas del Dr. Carstens. Quien necesite una contraargumentación clara y sucinta la encontrará en esos “tweets” y llegará preparado al final del receso decretado por estas comisiones hasta el jueves 29 de octubre a las 12 del día.
Estamos en una noche crucial para este fenómeno. Se rumora o entiende que hay un intenso cabildeo de las grandes empresas para amortiguar el impuesto que a la sociedad le importa en tanto tenemos la certeza de que será repercutido a los consumidores. Se rumoran y reportan ajustes para la aplicación parcial del impuesto, y muchas otras variantes.
Ojalá los argumentos, la claridad, y la civilidad misma del fenómeno comunicativo #InternetNecesario sean persuasivos. Los variados y convencidos puntos de vista políticos que reúne, las edades de tres generaciones, la diversidad de ocupaciones y niveles socioeconómicos, merecen más que un desprecio que por otra parte los desilusionaría de las formas de participación política emergentes: colectivas, espontáneas, orientadas a un fin claro, transparentes, no violentas, argumentativas, y, algo que no es en absoluto irrelevante, frescas y alegres.
lunes, octubre 19, 2009
Oposición a impuestos especiales a las telecomunicaciones y servicios de Internet
Hace un par de semanas el ejecutivo federal anunció públicamente su propuesta de aplicar, a partir de 2010, un impuesto especial de 4% a las telecomunicaciones. Este impuesto se incluye en el régimen conocido como IEPS, impuestos especiales a productos y servicios que en general se consideran suntuarios o bien dignos de desincentivación.
Entidades como la Competitive Intelligence Unit y el CIDE han explicado, con base en la elasticidad de la demanda (respuesta de la demanda a los precios), cómo estos impuestos afectarán sobre todo a la capacidad de telecomunicaciones y uso de Internet de los sectores con menor poder económico. Estudios internacionales ampliamente aceptados señalan que por cada 10% de aumento en penetración de banda ancha en la población se produce un incremento de aproximadamente 1.3% en el PIB.
Asociaciones como la CANIETI, la AMITI y la AMIPCI han expresado la oposición de la industria de telecomunicaciones, tecnologías de la información, e Internet comercial a estos impuestos. En la Sociedad Internet de México, A.C. (ISOC México) hemos discutido esta materia y concluimos también que la aplicación de estos impuestos es indeseable. No suscribimos algunos de los comunicados públicos de las organizaciones afines por no encontrar alineados algunos temas (por ejemplo, un documento que nos fue presentado procuraba también la supresión de algunas actividades en forma tal que pudiera aplicarse a tecnologías innovadoras de telefonía IP, que es uno de los beneficios notables de Internet), pero sí coincidimos en algunos aspectos.
El más importante de éstos es que consideramos indebido, por contradictorio con las aspiraciones de diversos planes nacionales y sectoriales de desarrollo y con el impacto conocido de Internet en las sociedades, aumentar los costos de los servicios de Internet a los consumidores, y más grave aún en concepto, considerar a las telecomunicaciones y el acceso a Internet como algo suntuario. Retomaríamos el título de una campaña venezolana, opuesta a un impuesto similar que se propuso en ese país, "Internet necesario".
Internet como una necesidad básica y creciente implica no dificultar ni encarecer el acceso sino todo lo contrario, facilitarlo e impulsarlo, a través de presiones para intensificar la competencia, ofertas y proyectos para aumentar la disponibilidad de banda ancha para investigación, educación y desarrollo, uso de redes públicas para dar servicios de alta capacidad, nueva tecnología y elevada estabilidad a escuelas y hospitales, introducción de servicios novedosos como la disponiblidad de fibra obscura, y en capas superiores a la de acceso el impulso a los variados temas de la Agenda Digital cuyo impulso sigue siendo indispensable para México.
Observamos que es contradictorio restringir aún más el acceso a Internet cuando numerosas clasificaciones internacionales hacen aparecer a México cada año en lugares inferiores, en índices en los que la disponibilidad del acceso a Internet y su explotación amplia por las empresas y la sociedad son determinantes. Contradictorio con el desarrollo de la sociedad de la información, con el tránsito a la sociedad del conocimiento, contradictorio con la formulación de una agenda digital que lleve a un progreso extensamente distribuido de nuestra sociedad.
Al escribir estas líneas pasada la medianoche del 18 de octubre observo que la prensa refiere versiones de ajustes a la propuesta fiscal del gobierno en las que el impuesto propuesto a las telecomunicaciones baja a 2% pero no se elimina.
Si esto representa una insistencia en la visión de que las telecomunicaciones en su conjunto son suntuarias y todos sus usuarios pueden ser tasados por igual tendremos que repetir, "Internet Necesario", repetir que los beneficios fiscales de una medida como ésta no pueden ser superiores al daño al desarrollo, y que además de las cuentas fiscales que se hagan el mensaje de que las telecomunicaciones son suntuarias no será menos lamentable por considerarlas la mitad de suntuarias.
Creo que no habrá que esperar muchos meses para ver cuánto más indispensables se han vuelto las telecomunicaciones e Internet. En este mismo blog hace unos meses hacía una reflexión sobre el impacto negativo de la gripe A H1N1 sobre organizaciones y personas que no estuvieron preparadas para dar continuidad a sus actividades mediante teletrabajo y educación a distancia. Este mismo invierno veremos quiénes ya se pusieron el traje de baño. Y quiénes no se lo pudieron subir completo porque pesaba 2 o 4% más.
Entidades como la Competitive Intelligence Unit y el CIDE han explicado, con base en la elasticidad de la demanda (respuesta de la demanda a los precios), cómo estos impuestos afectarán sobre todo a la capacidad de telecomunicaciones y uso de Internet de los sectores con menor poder económico. Estudios internacionales ampliamente aceptados señalan que por cada 10% de aumento en penetración de banda ancha en la población se produce un incremento de aproximadamente 1.3% en el PIB.
Asociaciones como la CANIETI, la AMITI y la AMIPCI han expresado la oposición de la industria de telecomunicaciones, tecnologías de la información, e Internet comercial a estos impuestos. En la Sociedad Internet de México, A.C. (ISOC México) hemos discutido esta materia y concluimos también que la aplicación de estos impuestos es indeseable. No suscribimos algunos de los comunicados públicos de las organizaciones afines por no encontrar alineados algunos temas (por ejemplo, un documento que nos fue presentado procuraba también la supresión de algunas actividades en forma tal que pudiera aplicarse a tecnologías innovadoras de telefonía IP, que es uno de los beneficios notables de Internet), pero sí coincidimos en algunos aspectos.
El más importante de éstos es que consideramos indebido, por contradictorio con las aspiraciones de diversos planes nacionales y sectoriales de desarrollo y con el impacto conocido de Internet en las sociedades, aumentar los costos de los servicios de Internet a los consumidores, y más grave aún en concepto, considerar a las telecomunicaciones y el acceso a Internet como algo suntuario. Retomaríamos el título de una campaña venezolana, opuesta a un impuesto similar que se propuso en ese país, "Internet necesario".
Internet como una necesidad básica y creciente implica no dificultar ni encarecer el acceso sino todo lo contrario, facilitarlo e impulsarlo, a través de presiones para intensificar la competencia, ofertas y proyectos para aumentar la disponibilidad de banda ancha para investigación, educación y desarrollo, uso de redes públicas para dar servicios de alta capacidad, nueva tecnología y elevada estabilidad a escuelas y hospitales, introducción de servicios novedosos como la disponiblidad de fibra obscura, y en capas superiores a la de acceso el impulso a los variados temas de la Agenda Digital cuyo impulso sigue siendo indispensable para México.
Observamos que es contradictorio restringir aún más el acceso a Internet cuando numerosas clasificaciones internacionales hacen aparecer a México cada año en lugares inferiores, en índices en los que la disponibilidad del acceso a Internet y su explotación amplia por las empresas y la sociedad son determinantes. Contradictorio con el desarrollo de la sociedad de la información, con el tránsito a la sociedad del conocimiento, contradictorio con la formulación de una agenda digital que lleve a un progreso extensamente distribuido de nuestra sociedad.
Al escribir estas líneas pasada la medianoche del 18 de octubre observo que la prensa refiere versiones de ajustes a la propuesta fiscal del gobierno en las que el impuesto propuesto a las telecomunicaciones baja a 2% pero no se elimina.
Si esto representa una insistencia en la visión de que las telecomunicaciones en su conjunto son suntuarias y todos sus usuarios pueden ser tasados por igual tendremos que repetir, "Internet Necesario", repetir que los beneficios fiscales de una medida como ésta no pueden ser superiores al daño al desarrollo, y que además de las cuentas fiscales que se hagan el mensaje de que las telecomunicaciones son suntuarias no será menos lamentable por considerarlas la mitad de suntuarias.
Creo que no habrá que esperar muchos meses para ver cuánto más indispensables se han vuelto las telecomunicaciones e Internet. En este mismo blog hace unos meses hacía una reflexión sobre el impacto negativo de la gripe A H1N1 sobre organizaciones y personas que no estuvieron preparadas para dar continuidad a sus actividades mediante teletrabajo y educación a distancia. Este mismo invierno veremos quiénes ya se pusieron el traje de baño. Y quiénes no se lo pudieron subir completo porque pesaba 2 o 4% más.
sábado, julio 14, 2007
Intercepción de telecomunicaciones y seguridad informática: el "caso Atenas"
Un excelente artículo en la revista IEEE Spectrum da cuenta de un "affair" de intercepción de telecomunicaciones celulares en Grecia, previo y durante los Juegos Olímpicos. Ya se han referido a este asunto Bruce Schneier, Steve Bellovin, y otros expertos. Para mí y otros extraigo las observaciones siguientes:
1. Aunque la compañía de celulares afectada originalmente no había comprado software de intercepción de llamadas, éste fue instalado por default en una actualización del software de los conmutadores Ericsson AXE. Pero como no estaba comprado, la compañía no tenía manera de controlarlo (no contaba con el software de la consola de control). Conclusión: revisar todos los activos, podríamos contar con algunos inesperados (para bien o para mal). Y monitorear constantemente las variables relevantes, en las capas en las que suceden las cosas realmente, con los elementos sensibles (no es raro que éstos sean los propios usuarios).
2. La importancia de establecer una línea de tiempo en las investigaciones (como lo recomiendan también desde el principio del libro Farmer y Venema en Forensic Discovery). Para quienes tienen responsabilidades operativas esto tiene una implicación durísima: hay que asegurar que todos los componentes de la red tengan relojes consistentes - explícitos, de los que siempre sepamos qué hora (y fecha) marcan, y consistentes unos con otros. En México esta tarea parece encontrar resistencias culturales singulares.
1. Aunque la compañía de celulares afectada originalmente no había comprado software de intercepción de llamadas, éste fue instalado por default en una actualización del software de los conmutadores Ericsson AXE. Pero como no estaba comprado, la compañía no tenía manera de controlarlo (no contaba con el software de la consola de control). Conclusión: revisar todos los activos, podríamos contar con algunos inesperados (para bien o para mal). Y monitorear constantemente las variables relevantes, en las capas en las que suceden las cosas realmente, con los elementos sensibles (no es raro que éstos sean los propios usuarios).
2. La importancia de establecer una línea de tiempo en las investigaciones (como lo recomiendan también desde el principio del libro Farmer y Venema en Forensic Discovery). Para quienes tienen responsabilidades operativas esto tiene una implicación durísima: hay que asegurar que todos los componentes de la red tengan relojes consistentes - explícitos, de los que siempre sepamos qué hora (y fecha) marcan, y consistentes unos con otros. En México esta tarea parece encontrar resistencias culturales singulares.
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