Reproduzco aquí las palabras que preparé (y leí) en la inauguración del taller sobre "e-Crime and DNS Abuse" o "Delito cibernético y abusos del Sistema de Nombres de Dominio" que se llevó a cabo el pasado 4 de marzo de 2009 en la Ciudad de México, D.F., en el marco de la 34 reunión de ICANN:
Sean Uds. bienvenidos al Taller “Delito cibernético y abuso del sistema de nombres de dominio” en esta Ciudad de México.
El Taller ha sido organizado por un grupo distinguido de especialistas y de promotores de la difusión del conocimiento técnico y de políticas de ICANN y políticas públicas, al que expreso públicamente mi agradecimiento y seguramente el de todos los presentes.
Como es bien sabido, en Internet se presentan en forma creciente formas delictivas cada vez más sofisticadas, y una parte muy importante de su análisis y el trabajo para prevenirlo, detectarlo, impedirlo, combatirlo, mitigar sus efectos y recuperar de sus efectos a las organizaciones y sistemas se lleva a cabo, necesariamente, en esferas muy ajenas a aquella de la que se ocupa ICANN. ICANN, por su parte, tiene permanentemente a la vista un componente de seguridad en su encargo, que privilegia la estabilidad del sistema de nombres de dominio y por ello debe mantener seguras su infraestructura y operación.
Hay un conjunto muy específico de actividades delictivas que descansa en el abuso del sistema de nombres de dominio en diversas formas. Éstas abarcan desde los casos en que el objeto mismo de la conducta negativa es el nombre de dominio – cybersquatting y similares – hasta una variedad amplia de virus, troyanos y botnets que movilizan un rápidamente cambiante registro de nombres de dominio para dirigir el tráfico inocente hacia sitios en los que se afectan los intereses de los usuarios.
Los “stakeholders” de estas actividades, en un grano más fino que los de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, incluyen a usuarios finales de Internet, registrantes de nombres de dominio, bancos y otros intermediarios financieros, autoridades encargadas de vigilar el cumplimiento de las leyes, jueces, abogados, peritos, fiscales, proveedores de servicios de Internet o ISPs, especialistas en seguridad informática, autoridades de defensa del consumidor, alianzas comerciales entre países, etc.
Las organizaciones que han surgido para tratar con algunas de las conductas delictivas de este campo representan formas originales de organización y acción. Un ejemplo primario es el Anti-Phishing Working Group (APWG), en el cual concurren muchos de los actores señalados en el párrafo anterior. El APWG convoca también a CERTs. Conduce sus asuntos con agilidad gracias a una organización horizontal, y a que reúne a personas y entidades que pueden actuar en alguno de los terrenos relevantes como persecución del delito (denuncia, investigación, juicios), eliminación de páginas y programas en Internet que forman parte de la cadena de comisión del delito, registradores y registros de nombres de dominio, etc. El APWG se moldeó espontáneamente, en busca de la solución de un problema específico - “phishing” - con los actores relevantes, y tomó, como la IETF o ICANN, una forma “multistakeholder” de organización acorde con los principios de la CMSI “avant la lettre”.
En una instancia que me es más cercana, y a la que me referiré brevemente como un ejemplo que ilustra y provoca la discusión de las verdaderas complejidades del sistema, formamos un grupo de trabajo informal en México al que uno de los fundadores, el Dr. Alfredo Reyes Krafft, ha dado el nombre de “e-Crime México”. En este grupo nos reunimos inicialmente la dirección de cómputo de la Universidad Nacional, entonces a mi cargo, y UNAM-CERT, parte de la misma unidad, a cargo de Juan Carlos Guel, con el propio Alfredo y otras personas de los bancos, Policía Federal, y abogados.
El grupo alcanzó logros importantes en reducir el tiempo de respuesta para eliminar sitios y software dañinos, incluso en países de otro modo difícilmente accesibles, y en instruir en las necesidades de denuncia oportuna y precisa para concitar la acción de las autoridades con plena base legal. Al mismo tiempo, sus dificultades ilustran las de este complicado mundo. Muestro una con el valor de la anécdota.
Los bancos buscaron que NIC-México (el ccTLD a cargo del dominio .mx) instituyera un proceso de “takedown” (elminiación, o al menos suspensión de la resolución) de nombres de dominio registrados para usos delictivos. Pronto encontramos casos como el nombre bancox.com.mx registrado por el propio banco, fuera del nombre con el que principalmente mantiene su presencia en línea, pero fuera del conocimiento de los operadores y tomadores de decisiones del banco. Haber procedido con la solicitud de “takedown” hubiera sido lesivo para el propio banco y creado una responsabilidad para NIC-México. Otro punto relacionado sería el intento del banco Y de bloquear un uso legítimo del banco X acusándolo de abusivo.
Esto se relaciona con las propuestas de “rapid takedown” de .asia, y otras que el APWG y empresas como MarkMonitor han impulsado.
En la sesión que ahora empieza se presentará un panorama general del delito cibernético, de los usos del sistema de nombres de dominio para el delito, las respuestas posibles por parte de los distintos “stakeholders” y sus comunidades. Después de las exposiciones y discusión, se llevarán a cabo cuatro sesiones paralelas ágiles para tratar entre los participantes las dimensiones del delito cibernético en América Latina, protección al consumidor, papel de ICANN, y relación entre autoridades perseguidoras del delito y ccTLDs. ¡No se pierdan el resto de esta sesión!
blog by Alejandro Pisanty. If I can sustain the effort I'll touch on IT in education, Internet Governance, UNAM projects, university rankings, ICANN, and a subject or two more. Español: blog sobre tecnologías de la información en educación, gobernanza de Internet, proyectos en la UNAM, "rankings" (clasificaciones) de Universidades,ICANN y un par de temas más - si puedo sostener el esfuerzo.
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lunes, marzo 09, 2009
sábado, julio 19, 2008
Estructura organizacional del ciberdelito/Organizational structure of cybercrime
Acaba de aparecer un informe sumamente interesante de la empresa de seguridad informática Finjan que describe las estructuras organizacionales y parte importante del modus operandi de las bandas dedicadas a varios tipos dominantes actualmente de delito cibernético, como el phishing.
El informe describe en texto claro y con buenos diagramas las estructuras operativas que se ponen en marcha para estos delitos: estructuras de múltiples capas, algunas de ellas con muchos participantes, con funciones especializadas (creación de virus y troyanos, distribución de ese malware, depósito de la información capturada (datos de tarjetas de crédito, en muchos de sus ejemplos), y uso de esta información para convertirla en dinero líquido o realizar transacciones. En cada capa los actores están poco acoplados, y las capas están también sólo ligeramente acopladas entre sí. Eso da una gran flexibilidad a la operación y provee un principio de robustez apreciable, pues en cada capa pueden ser capturados o interrumpidos numerosos componentes sin afectar gravemente la operación de las otras capas ni exhibir a muchos de sus participantes.
Este principio organizacional es bien conocido; yo reconozco algunas características de la guerrilla, y el artículo hace una analogía mucho más detallada con las organizaciones tradicionales del delito organizado como la Mafia.
El estudio se basa en la participación de un investigador de Finjan en los foros de "carding" (captura y uso de datos de tarjetas de crédito y de débito) y es un esfuerzo realizado totalmente en el sector privado y la comunidad técnica, sin intervención de actores gubernamentales. Un punto de reflexión importante cuando analizamos los esfuerzos de organizaciones como la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT o ITU) para gubernamentalizar la seguridad informática.
Destaco un último punto: el artículo también refiere los precios actuales de los datos de las tarjetas de crédito que permiten su utilización por los delincuentes para desfalcar a los tarjetahabientes, y estos precios van de los 15 dólares para tarjetas básicas en Estados Unidos a 70 dólares para las tarjetas de alto límite de crédito en Europa.
Se trata pues de un documento que paga sobradamente una lectura cuidadosa, tanto para expertos como para legos en la materia.
El informe describe en texto claro y con buenos diagramas las estructuras operativas que se ponen en marcha para estos delitos: estructuras de múltiples capas, algunas de ellas con muchos participantes, con funciones especializadas (creación de virus y troyanos, distribución de ese malware, depósito de la información capturada (datos de tarjetas de crédito, en muchos de sus ejemplos), y uso de esta información para convertirla en dinero líquido o realizar transacciones. En cada capa los actores están poco acoplados, y las capas están también sólo ligeramente acopladas entre sí. Eso da una gran flexibilidad a la operación y provee un principio de robustez apreciable, pues en cada capa pueden ser capturados o interrumpidos numerosos componentes sin afectar gravemente la operación de las otras capas ni exhibir a muchos de sus participantes.
Este principio organizacional es bien conocido; yo reconozco algunas características de la guerrilla, y el artículo hace una analogía mucho más detallada con las organizaciones tradicionales del delito organizado como la Mafia.
El estudio se basa en la participación de un investigador de Finjan en los foros de "carding" (captura y uso de datos de tarjetas de crédito y de débito) y es un esfuerzo realizado totalmente en el sector privado y la comunidad técnica, sin intervención de actores gubernamentales. Un punto de reflexión importante cuando analizamos los esfuerzos de organizaciones como la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT o ITU) para gubernamentalizar la seguridad informática.
Destaco un último punto: el artículo también refiere los precios actuales de los datos de las tarjetas de crédito que permiten su utilización por los delincuentes para desfalcar a los tarjetahabientes, y estos precios van de los 15 dólares para tarjetas básicas en Estados Unidos a 70 dólares para las tarjetas de alto límite de crédito en Europa.
Se trata pues de un documento que paga sobradamente una lectura cuidadosa, tanto para expertos como para legos en la materia.
sábado, junio 07, 2008
Ley de delito informático en Argentina
Argentina está emitiendo una nueva ley contra los delitos informáticos. La nota de prensa, y los avisos al respecto de la comunidad Alfa-Redi, atraen la atención sobre algunos puntos interesantes:
1. el trabajo para construir la iniciativa de ley comenzó hace unos dos años, cuando algunos periodistas reaccionaron contra el espionaje de que fueron víctimas sus correos electrónicos; por ello, la ley - o las noticias al respecto - hacen énfasis en la protección de la privacidad de las comunicaciones;
2. la nota de referencia hace énfasis también en el combate a la pornografía infantil y delitos relacionados. Una idea interesante es que, conforme se cierran los espacios para estos delitos en otros países (véase por ejemplo Australia, donde "la de 8" es la captura de decenas de presuntos miembros de una red de pornografía infantil que incluye a maestros, o Inglaterra), se trasladarán a América Latina. Esta idea requiere algo de detalle; el delito no se traslada así como así. Lo que se verá será el uso de infraestructura por parte de delincuentes de otras regiones, la complicidad de ellos con delincuentes en nuestra región, y el uso por éstos del nicho y estímulos que se espera emerjan al limitarse a los delincuentes de otras latitudes.
3. toda ley que defina delitos informáticos debe ser inspeccionada por los informáticos desde un punto de vista crítico para la profesión: el que conductas "normales", frecuentes en el trabajo, no sean interpretadas como delitos. Esto sucedía con la ley de delitos informáticos en México hace algunos años: era fácil tipificar como delictivas las remociones de archivos, alteraciones en el funcionamiento de los sistemas, etc., que son parte inevitable del trabajo de desarrollo e implantación de sistemas. Así que amigos informáticos y abogados, a leer, a leer, con lupa.
Quienes me conocen o han escuchado saben que no creo que hacer nuevas leyes sea lo primero ni la principal tarea para combatir el "delito cibernético" pero esta iniciativa en Argentina es de innegable interés. Entretanto, en México, creo que no debemos dejar de impulsar iniciativas como la que construimos con Juan Carlos Guel, Alfredo Reyes Krafft, Kiyoshi Tsuru, y otros distinguidos colegas, y que Alfredo acaba de presentar más ampliamente; se trata del grupo e-Crime (recurro a una nota de prensa venezolana porque explica las medidas no legislativas que urge impulsar).
1. el trabajo para construir la iniciativa de ley comenzó hace unos dos años, cuando algunos periodistas reaccionaron contra el espionaje de que fueron víctimas sus correos electrónicos; por ello, la ley - o las noticias al respecto - hacen énfasis en la protección de la privacidad de las comunicaciones;
2. la nota de referencia hace énfasis también en el combate a la pornografía infantil y delitos relacionados. Una idea interesante es que, conforme se cierran los espacios para estos delitos en otros países (véase por ejemplo Australia, donde "la de 8" es la captura de decenas de presuntos miembros de una red de pornografía infantil que incluye a maestros, o Inglaterra), se trasladarán a América Latina. Esta idea requiere algo de detalle; el delito no se traslada así como así. Lo que se verá será el uso de infraestructura por parte de delincuentes de otras regiones, la complicidad de ellos con delincuentes en nuestra región, y el uso por éstos del nicho y estímulos que se espera emerjan al limitarse a los delincuentes de otras latitudes.
3. toda ley que defina delitos informáticos debe ser inspeccionada por los informáticos desde un punto de vista crítico para la profesión: el que conductas "normales", frecuentes en el trabajo, no sean interpretadas como delitos. Esto sucedía con la ley de delitos informáticos en México hace algunos años: era fácil tipificar como delictivas las remociones de archivos, alteraciones en el funcionamiento de los sistemas, etc., que son parte inevitable del trabajo de desarrollo e implantación de sistemas. Así que amigos informáticos y abogados, a leer, a leer, con lupa.
Quienes me conocen o han escuchado saben que no creo que hacer nuevas leyes sea lo primero ni la principal tarea para combatir el "delito cibernético" pero esta iniciativa en Argentina es de innegable interés. Entretanto, en México, creo que no debemos dejar de impulsar iniciativas como la que construimos con Juan Carlos Guel, Alfredo Reyes Krafft, Kiyoshi Tsuru, y otros distinguidos colegas, y que Alfredo acaba de presentar más ampliamente; se trata del grupo e-Crime (recurro a una nota de prensa venezolana porque explica las medidas no legislativas que urge impulsar).
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