blog by Alejandro Pisanty. If I can sustain the effort I'll touch on IT in education, Internet Governance, UNAM projects, university rankings, ICANN, and a subject or two more. Español: blog sobre tecnologías de la información en educación, gobernanza de Internet, proyectos en la UNAM, "rankings" (clasificaciones) de Universidades,ICANN y un par de temas más - si puedo sostener el esfuerzo.
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miércoles, enero 02, 2008
Más sobre educación y cultura, y realidad virtual, gracias a Luis Daniel Soto
En comentario a mi nota sobre educación, Luis Daniel Soto comenta algunas coincidencias en puntos de vista, que le agradezco, y atrae atención en su blog sobre una empresa llamada Cosmoduomo, que se ve que ofrece servicios interesantes (un domo de unos 15 metros de diámetro para una experiencia audiovisual inmersiva). Luis Daniel también la describe como la versión comercial de Ixtli. Aquí me siento obligado a añadir una precisión; Ixtli ofrece una inmersión en realidad virtual tridimensional en tiempo real que parecería - por el momento al menos - no estar incluida en los servicios de Cosmoduomo. Ahora a cambio Cosomoduomo admite más gente y es portátil, y a nosotros el Ixtlimóvil nos implica algunas limitaciones en la experiencia aunque ésta sigue siendo 3D.
martes, enero 01, 2008
Podcasts, clases videograbadas, educación a distancia, e-learning
En las últimas semanas me ha tocado recibir y encontrar notas de prensa y de medios especializados que alaban singularmente a las universidades (sobre todo de E.U.) que están subiendo a la red clases videograbadas, accesibles como podcasts y otras formas de video sobre demanda. Dos buenos ejemplos de lo que quiero comentar son las clases de física de Walter H.G. Lewin, que hicieron olas a partir de un artículo del New York Times sobre él, y las de Ramamurti Shankar, que han estado en las noticias también en el último par de días.
En ambos casos se trata de excelentes clases de física, impartidas por profesores que son líderes indiscutibles del campo y muy buenos docentes. Lewin, en el MIT, ha añadido algunos actos espectaculares a sus clases en ciertos temas. Sin embargo, después de observar las clases de ambos en temas que conozco bien e impartí incansablemente durante muchos años, en los que además traté de contribuir a la formación de nuevos profesores compartiendo experiencias y observaciones sobre las peculiares dificultades de cada una de ellas en la Facultad de Química de la UNAM, las clases videograbadas de Lewin y de Shankar me dejan una sensación ambivalente.
Por un lado está la indudable ventaja que representa el que clases excelentes de temas difíciles estén disponibles en Internet, cualquiera que sea el formato. Y sin duda, una buena clase, en una buena grabación, es un componente excelente de los apoyos al aprendizaje en línea, que deben incluir una batería bastante completa de textos, demostraciones/simulaciones numéricas, ejercicios interactivos, discusiones en grupo, en algunos casos tutorías, etc. Pero por el otro lado... ¿cuántas buenas clases diferentes acerca del movimiento uniforme, o el movimiento armónico, puede haber? La respuesta sólo puede ser "muy pocas", especialmente si la clase se basa en el uso del pizarrón y el gis, que siguen siendo medios maravillosamente expresivos y receptivos a las necesidades de los alumnos presentes en ella y quienes asisten vicariamente a través de Internet (en los videos de Shankar se escuchan hasta los rayones del gis; con unas bocinas medianitas dan la misma dentera que el gis que va en reversa en el pizarrón original).
Jorge Martínez, el equipo de EDUNAM, y yo discutimos hace muchos años el valor de la clase videograbada y siempre fue para nosotros el "grado cero" de la educación a distancia. En esos años, aproximadamente en 1995, la única vía con la que se contaba realmente para la difusión de clases grabadas era la televisión (y de manera complementaria el video). Todavía estaba muy fresca la experiencia de los años alrededor de 1977 en que la Rectoría de la UNAM, entonces a cargo del Dr. Guillermo Soberón, creó las transmisiones que pretendían quitarle fuerza a las huelgas, y que rectores posteriores tenían como un ejemplo de lo que no querían que fuera la educación a distancia.
¿Qué hacer entonces? Por un lado, celebrar que estas clases grabadas estén disponibles, difundirlas, explotarlas, aprovecharlas. Y ciertamente añadir en la red miles de clases en español (y en todos los idiomas), impartidas con excelencia y claridad, en producciones televisivas modestas en medios pero no en calidad, indexadas, susceptibles de que quien las necesite las encuentre con facilidad a través de buscadores y en bancos de objetos de aprendizaje bien armados. Pero además, y pronto, complementarlas con todos los materiales de aprendizaje en línea mencionados antes - textos, demostraciones, simulaciones numéricas, discusiones, tutorías, etc. - también en español, también indexados y catalogados y buscables y encontrables y reutilizables.
¿Implica esta observación un comentario negativo al gran esfuerzo del OpenCourseWare del MIT, al que pertenecen las clases de Lewin aquí mencionadas, a las otras podcastecas de universidades, y a nuestra propia colección de podcasts en la UNAM? El comentario sólo podrá ser negativo si las clases son malas, si la producción audiovisual es mala, y si la aportación original del podcast es nula.
De aquí una política que hemos seguido en la construcción de la podcasteca de la UNAM: preferir - e insistir en - eventos académicos singulares, con ponentes excepcionales, contenidos difíciles de encontrar en otra forma y sitio, etc. Si bien nuestra producción audiovisual en muchos casos está limitada por los recursos de videoconferencia con los que la realizamos, la originalidad y singularidad de los contenidos debe más que compensar esa deficiencia. Para muestra, en mi opinión, estarán los podcasts de las conferencias de Vint Cerf y de Fred Baker, (logradas con colaboración de ISOC México) que siguen siendo hitos en sus temas.
(No puedo dejar de hacer mención a las traducciones del OpenCourseWare del MIT y de los materiales de Wharton hechas por Universia).
En ambos casos se trata de excelentes clases de física, impartidas por profesores que son líderes indiscutibles del campo y muy buenos docentes. Lewin, en el MIT, ha añadido algunos actos espectaculares a sus clases en ciertos temas. Sin embargo, después de observar las clases de ambos en temas que conozco bien e impartí incansablemente durante muchos años, en los que además traté de contribuir a la formación de nuevos profesores compartiendo experiencias y observaciones sobre las peculiares dificultades de cada una de ellas en la Facultad de Química de la UNAM, las clases videograbadas de Lewin y de Shankar me dejan una sensación ambivalente.
Por un lado está la indudable ventaja que representa el que clases excelentes de temas difíciles estén disponibles en Internet, cualquiera que sea el formato. Y sin duda, una buena clase, en una buena grabación, es un componente excelente de los apoyos al aprendizaje en línea, que deben incluir una batería bastante completa de textos, demostraciones/simulaciones numéricas, ejercicios interactivos, discusiones en grupo, en algunos casos tutorías, etc. Pero por el otro lado... ¿cuántas buenas clases diferentes acerca del movimiento uniforme, o el movimiento armónico, puede haber? La respuesta sólo puede ser "muy pocas", especialmente si la clase se basa en el uso del pizarrón y el gis, que siguen siendo medios maravillosamente expresivos y receptivos a las necesidades de los alumnos presentes en ella y quienes asisten vicariamente a través de Internet (en los videos de Shankar se escuchan hasta los rayones del gis; con unas bocinas medianitas dan la misma dentera que el gis que va en reversa en el pizarrón original).
Jorge Martínez, el equipo de EDUNAM, y yo discutimos hace muchos años el valor de la clase videograbada y siempre fue para nosotros el "grado cero" de la educación a distancia. En esos años, aproximadamente en 1995, la única vía con la que se contaba realmente para la difusión de clases grabadas era la televisión (y de manera complementaria el video). Todavía estaba muy fresca la experiencia de los años alrededor de 1977 en que la Rectoría de la UNAM, entonces a cargo del Dr. Guillermo Soberón, creó las transmisiones que pretendían quitarle fuerza a las huelgas, y que rectores posteriores tenían como un ejemplo de lo que no querían que fuera la educación a distancia.
¿Qué hacer entonces? Por un lado, celebrar que estas clases grabadas estén disponibles, difundirlas, explotarlas, aprovecharlas. Y ciertamente añadir en la red miles de clases en español (y en todos los idiomas), impartidas con excelencia y claridad, en producciones televisivas modestas en medios pero no en calidad, indexadas, susceptibles de que quien las necesite las encuentre con facilidad a través de buscadores y en bancos de objetos de aprendizaje bien armados. Pero además, y pronto, complementarlas con todos los materiales de aprendizaje en línea mencionados antes - textos, demostraciones, simulaciones numéricas, discusiones, tutorías, etc. - también en español, también indexados y catalogados y buscables y encontrables y reutilizables.
¿Implica esta observación un comentario negativo al gran esfuerzo del OpenCourseWare del MIT, al que pertenecen las clases de Lewin aquí mencionadas, a las otras podcastecas de universidades, y a nuestra propia colección de podcasts en la UNAM? El comentario sólo podrá ser negativo si las clases son malas, si la producción audiovisual es mala, y si la aportación original del podcast es nula.
De aquí una política que hemos seguido en la construcción de la podcasteca de la UNAM: preferir - e insistir en - eventos académicos singulares, con ponentes excepcionales, contenidos difíciles de encontrar en otra forma y sitio, etc. Si bien nuestra producción audiovisual en muchos casos está limitada por los recursos de videoconferencia con los que la realizamos, la originalidad y singularidad de los contenidos debe más que compensar esa deficiencia. Para muestra, en mi opinión, estarán los podcasts de las conferencias de Vint Cerf y de Fred Baker, (logradas con colaboración de ISOC México) que siguen siendo hitos en sus temas.
(No puedo dejar de hacer mención a las traducciones del OpenCourseWare del MIT y de los materiales de Wharton hechas por Universia).
sábado, diciembre 15, 2007
¿Será que sí le ayudamos a El Tinglado? Va ganando...
En http://edublogawards.com/2007/best-educational-tech-support-blog-2007/ veo que El Tinglado se adelantó en la votación, con 664 votos, muchos más que el más cercano seguidor. Debimos hacerlo también en Facebook...
domingo, diciembre 02, 2007
Declaración sobre "Educación abierta" de Ciudad del Cabo/Cape Town Open Education Declaration - y nuestro trabajo/and our work
Descubro gracias al blog de Jeremy Hunsinger, blog que tengo ligado con la aplicación "The River" en mi perfil en Facebook, la Declaración de Ciudad del Cabo sobre Educación Abierta, o Cape Town Open Education Declaration. Esta declaración cita la revolución actual en recursos educativos "abiertos", es decir, a los que se puede tener acceso en línea sin restricciones, y las prácticas educativas que los acompañan, y postula tres cambios que urge impulsar:
1. Maestros y alumnos. Quienes enseñan (o son responsables del aprendizaje de otros) y quienes aprenden deben participar activamente en el "nuevo movimiento de educación abierta" produciendo conocimiento, publicándolo, y cambiando sus prácticas educativas por unas de mayor colaboración.
2. Recursos educativos. Los recursos educativos deben quedar accesibles en línea universalmente, bajo licencias que faciliten su uso, reutilización, traducción y adaptación, y en forma que permita su operación sobre diversas plataformas tecnológicas. De ser posible, deben estar en formatos accesibles a personas con discapacidades y a quienes no tienen acceso a Internet.
3. Políticas educativas. Las autoridades e instituciones deben favorecer la educación abierta, volver disponibles los recursos creados con fondos públicos, dar prioridad a la educación abierta en la acreditación educativa, y otras medidas.
Cabe precisar que el término "educación abierta" está cambiando de signficado. De referirse a los programas educativos institucionales de los años alrededor de 1970, fuertemente institucionalizados pero reducidos en requisitos de seriación de materias, asistencia a clases, y basados más en modelos tutoriales, se está refiriendo ahora a la educación basada en materiales en línea y con una organización por definir. "Open" es más como "open software" y "open access" en este nuevo contexto. La declaración de Ciudad del Cabo es vaga en este sentido, pues deja mucho por definir. Esto también es una ventaja. Vale la pena estudiarla y que cada quien decida si opta por firmarla; es un documento valioso que puede volverse un parteaguas, como en cierta medida lo fue la Declaración de Acceso Abierto de Berlín en su campo.
Reviso la acción de la UNAM, y en particular la de DGSCA en los últimos años, y encuentro que hemos contribuido a muchas líneas que se verían favorecidas en la Declaración de Ciudad del Cabo, especialmente con SEPACómputo, con la biblioteca de podcast de la UNAM y con el trabajo de SERUNAM: material disponible ampliamente tanto en Internet como en medios transportables (incluso TV y DVD), que se puede usar sobre plataformas tecnológicas muy variadas, en algunos casos software libre, y con un impulso a su búsqueda, hallazgo, identificación, reutilización y uso intensivo. En buena medida esto cracteriza al trabajo producido en los últimos años por Jorge Martínez Peniche, Larisa Enríquez, Mario García Burgos, Luz Ma. Castañeda, y sus grupos de trabajo, y por Fabián Romo y sus colaboradores. (Menciono este trabajo porque ha estado en mi responsabilidad; no debe dejarse de apreciar el de la CUAED).
Como coincidencia interesante, el MIT anunció esta semana que ya tiene disponibles en OpenCourseWare materiales para cada uno de sus cursos. Una inspección de los materiales nos muestra a la vez la riqueza y las limitaciones de este enfoque. En algunos casos se cuenta con materiales autosuficientes y extraordinarios. En muchos otros lo que encontramos son fotografías de pizarrones o copias gráficas de notas de clase manuscritas. Si bien algunos de estos materiales contienen de manera imborrable - y detectable - la huella de los grandes maestros del MIT, son dramáticamente insuficientes para una enseñanza autogestiva. Sólo están concebidos como auxiliares de cursos tradicionales, o en el mejor de los casos, tutoriales a distancia. Los materiales son buenos (se espera eso del MIT) pero de calidad y profunidad muy disparejas. De allí que OpenCourseWare, sin dejar de ser admirable, marque también las grandes brechas que se deben superar para volver realidad los sueños plasmados en la Declaración de Ciudad del Cabo.
1. Maestros y alumnos. Quienes enseñan (o son responsables del aprendizaje de otros) y quienes aprenden deben participar activamente en el "nuevo movimiento de educación abierta" produciendo conocimiento, publicándolo, y cambiando sus prácticas educativas por unas de mayor colaboración.
2. Recursos educativos. Los recursos educativos deben quedar accesibles en línea universalmente, bajo licencias que faciliten su uso, reutilización, traducción y adaptación, y en forma que permita su operación sobre diversas plataformas tecnológicas. De ser posible, deben estar en formatos accesibles a personas con discapacidades y a quienes no tienen acceso a Internet.
3. Políticas educativas. Las autoridades e instituciones deben favorecer la educación abierta, volver disponibles los recursos creados con fondos públicos, dar prioridad a la educación abierta en la acreditación educativa, y otras medidas.
Cabe precisar que el término "educación abierta" está cambiando de signficado. De referirse a los programas educativos institucionales de los años alrededor de 1970, fuertemente institucionalizados pero reducidos en requisitos de seriación de materias, asistencia a clases, y basados más en modelos tutoriales, se está refiriendo ahora a la educación basada en materiales en línea y con una organización por definir. "Open" es más como "open software" y "open access" en este nuevo contexto. La declaración de Ciudad del Cabo es vaga en este sentido, pues deja mucho por definir. Esto también es una ventaja. Vale la pena estudiarla y que cada quien decida si opta por firmarla; es un documento valioso que puede volverse un parteaguas, como en cierta medida lo fue la Declaración de Acceso Abierto de Berlín en su campo.
Reviso la acción de la UNAM, y en particular la de DGSCA en los últimos años, y encuentro que hemos contribuido a muchas líneas que se verían favorecidas en la Declaración de Ciudad del Cabo, especialmente con SEPACómputo, con la biblioteca de podcast de la UNAM y con el trabajo de SERUNAM: material disponible ampliamente tanto en Internet como en medios transportables (incluso TV y DVD), que se puede usar sobre plataformas tecnológicas muy variadas, en algunos casos software libre, y con un impulso a su búsqueda, hallazgo, identificación, reutilización y uso intensivo. En buena medida esto cracteriza al trabajo producido en los últimos años por Jorge Martínez Peniche, Larisa Enríquez, Mario García Burgos, Luz Ma. Castañeda, y sus grupos de trabajo, y por Fabián Romo y sus colaboradores. (Menciono este trabajo porque ha estado en mi responsabilidad; no debe dejarse de apreciar el de la CUAED).
Como coincidencia interesante, el MIT anunció esta semana que ya tiene disponibles en OpenCourseWare materiales para cada uno de sus cursos. Una inspección de los materiales nos muestra a la vez la riqueza y las limitaciones de este enfoque. En algunos casos se cuenta con materiales autosuficientes y extraordinarios. En muchos otros lo que encontramos son fotografías de pizarrones o copias gráficas de notas de clase manuscritas. Si bien algunos de estos materiales contienen de manera imborrable - y detectable - la huella de los grandes maestros del MIT, son dramáticamente insuficientes para una enseñanza autogestiva. Sólo están concebidos como auxiliares de cursos tradicionales, o en el mejor de los casos, tutoriales a distancia. Los materiales son buenos (se espera eso del MIT) pero de calidad y profunidad muy disparejas. De allí que OpenCourseWare, sin dejar de ser admirable, marque también las grandes brechas que se deben superar para volver realidad los sueños plasmados en la Declaración de Ciudad del Cabo.
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